A diferencia de antes de ayer, hoy hay cero sol. Así que busqué el rincón más iluminado de la casa (me costó encontrarlo esta mañana super gris) y me dispuse a sacar fotos para participar de un nuevo Finde Frugal.
Elegí mostrar algo que hice hace algunas semanas poniendo en práctica una idea que no es mía por supuesto, pero que encontré en la web y adapté a mi estilo y creatividad: frascos pintados.
Los materiales necesarios son... mmmm... frascos! Seguro que de las personas que leen mi blog o que participan del encuentro frugal semanal, ninguna tiene guardado un frasco porque... ¿para qué guardar un frasco? Bueno, si son como yo, tendrán que revolver cielo y tierra para conseguir uno, es decir... abrir la puertita del bajomesada tratando de evitar que todos los frascos guardados (entre otras cosas) se desparramen y elegir uno o dos.
También hace falta pintura acrílica del color elegido, en mi caso, gris y aguamarina. Debo aclarar que es necesario mezclarla con un poquito de agua para que sea menos espesa. Esto es porque se coloca cierta cantidad (ni mucho ni poco) dentro del frasco y simplemente, girándolo se hace correr la pintura por todos lados. Hay que evitar que vuelva a salir por la boca del frasco y manche escritorio, silla de escritorio, pantalón, piso, etc. (como a cierta persona que escribe este blog le pasó por apurada). Luego, paciencia porque tarda unos días en secarse completamente.
Finalmente, se puede decorar a gusto. Yo utilicé dos cintas que eran las manijas de diversas bolsas de cartón que me han dado en algún negocio (más frugal imposible). Y también escribí con un marcador apto para vidrio. ¡Listo!
Pueden servir para cualquier cosa. Aquí los transformé en portapinceles y otras cosas para colocar sobre el escritorio y tener a mano lo que necesito.
Simple, divertido y rápido de hacer.
¡FELIZ FIN DE SEMANA!