viernes, 16 de mayo de 2014

ALMOHADONES

Hace poco renové la funda de los almohadones más chicos del sillón (futón en realidad). Anteriormente, lucían fundas hechas con repasadores que compré una vez y que me resistí a usar como tales. Pero sucedió que cuando las lavé perdieron un poco su color. Entonces, navegando por internet y buscando ideas, decidí hacer la siguiente transformación:

  
Elegí la arpillera porque me parece que tiene un color neutro que combina bien con los otros almohadones y además, es rústica justo como me gusta a mí.


Por supuesto que no cosí yo las fundas porque, pese a los intentos de mi abuela durante mi niñez, jamás aprendí cómo hacer funcionar una aguja e hilo... y menos una máquina de coser...


Pero conté con un par de generosas manos anónimas que gustosas pusieron sus facultades costureras a mi servicio. 


La decoración fue realizada con diversos stencil, letras de goma eva a modo de sellos y pintura negra. 


Un hermoso cambio con el que estoy muy conforme. Con poco gasto, renové una parte de mi living.

Con esta entrada me sumo al finde frugal que organiza Marce en su blog Colorín Colorado y de esta manera, me sumo también a esta corriente de inspiración que nos invade cada semana!!! 

jueves, 17 de abril de 2014

BELLOTAS

Hoy me sumo a la fiesta que organiza Nika cada jueves, reuniéndonos para compartir fotos macro. 
Por estos lados, el otoño avanza a paso firme y yo me dejo invadir por sus colores tan maravillosos, por la luz cada vez más tenue y las temperaturas más frescas.


Esta semana me sorprendió encontrar el suelo de mi jardín debajo del roble, cubierto de bellotas y hojas crujientes de mil tonos de marrón.


 Dueñas de una perfección de la que solo la naturaleza es capaz... 


Con un brillo que las hace parecer lustradas...


Son tan sólo o... "tan mucho" el esmerado fruto de un árbol... pero eso alcanza.


Observar y fotografiar estas bellotas me lleva a pensar que lo cotidiano puede ser maravilloso y encerrar una gran belleza, si estamos dispuestos a descubrir.

¡A disfrutar de esta hermoso Macro del día y de las propuestas de los demás participantes!


viernes, 4 de abril de 2014

OTOÑO OXIDADO

Poco a poco, el paisaje que me rodea comienza a cambiar y se instalan colores como el amarillo, ocre, naranja, marrón y rojo en diferentes tonalidades. Ésta es la paleta que define el mes de Abril en este lado del mundo y que tanto disfruto observar. 

Cámara en mano, salí al jardín a inspirarme y descubrí la belleza de los colores de diferentes objetos oxidados tan a tono con el otoño y me pareció que lucían muy bien junto a cactus, suculentas, y otra plantas.







La mañana estaba terriblemente húmeda aunque no llovía, por eso, pequeñas gotas adornan las echeverias, alias "pastelitos" apoyados en esta escalera, que ya es más óxido que escalera.



 También los frutos de la rosa quedan geniales combinados con el viejo farol oxidado.




Una parrilla que ya no se usa puede ser un buen soporte para ubicar una pequeña colección de cactus y suculentas, y la manija oxidada de un balde puede servir para adornar una maceta.



Reconozco que así están las rejas de una de las ventanas de mi casa. Tal vez en un momento fueron blancas y en algún otro momento volverán a serlo, pero mientras tanto... aprovecho los tonos otoñales que aparecen debajo de la descascarada pintura blanca.





Y me despido con esta salamandra transformada en macetero... 

¡FELIZ FIN DE SEMANA!

viernes, 21 de marzo de 2014

PERCHERO FRUGAL

Sigo reutilizando maderas en mal estado, mientras el pensamiento "frugal" me invade cada vez más. Por eso, miro a mi alrededor y las ideas empiezan a fluir: ¿Cómo puedo transformar esto? ¿Qué provecho le puedo sacar a aquello? Y así, la creatividad se pone en marcha...

Creo que somos muchas a las que nos pasa y la "culpable" de todo es Marcela que, viernes tras viernes, nos invita a inspirar e inspirarnos haciendo mucho con poco. 

Mi participación de hoy está relacionada con mi último trabajo, hace ya varios viernes, porque también es a partir de la madera de una persiana vieja. En esta ocasión, construí un perchero.


Además, utilicé los tiradores de un ropero, que reemplacé por otros más modernos y éstos quedaron a la espera de que a mí se me prendiera la lamparita.


Los pinté de blanco y lijé los bordes. 


A la madera no hizo falta pintarla ni lijarla porque quedaba mejor con los resultados de años y años de exposición al viento, el sol y la lluvia. Así que solamente le hice tres orificios para colocar los tiradores. 

("Hice" es una forma de decir, lo correcto es "le pedí a mi marido porque yo no me animo a usar el taladro")


Por último, coloqué dos ganchitos en la parte de atrás... Ésos con forma de triángulo... Total el perchero es livianito y no pienso colgar mi libro de Biología de Curtis de 1500 páginas.




Simplemente, lo coloqué en la cocina y la verdad, estoy encantada con el resultado. Además de práctico, es decorativo.




Y tiene ese aire de otros tiempos... que me traslada imaginariamente a la cocina del campo, donde hasta me parece sentir los pasos de mi abuela paterna yendo y viniendo, atareada con la cotidiana tarea de preparar la comida utilizando la sopera azul que yo ahora luzco como objeto decorativo.





¡Qué hermoso es rodearse de aquello que hacemos con las propias manos o que tiene historia y nos recuerda a los seres más queridos!

Terminado mi trabajo, me voy a disfrutar de las demás propuestas de este viernes frugal.

¡BUEN FIN DE SEMANA!

viernes, 14 de marzo de 2014

UN LIGERO ERROR DE CÁLCULO

Esta mañana, cada vez más nublada, salí, tijera en mano a podar las rosas marchitas. Con alegría, observé un nuevo pimpollo color salmón y procedí a cortar la marchita rosa de al lado.


Decidí cortar el tallo más abajo para encaminar el siguiente brote un poco más cerca de la pared (se trata de un rosal trepador). Elegí el sitio adecuado, preparé la tijera a 45° como aprendí, calculé la distancia a la yema y... efectué el corte. Cayó la rama al piso, con la rosa marchita y... el preciado pimpollo. ¡¡Me equivoqué!! 


Por supuesto que imposible de reparar... Por eso, combiné el pimpollo con unas espigas de miscanthus y una ramita de azarero en un florero que coloqué en un sitio adecuado para disfrutar. 


Queda muy bien sobre mi ya famoso mueble blanco (que aparece en casi todas mis fotos) y sobre el cual voy cambiando cada tanto la decoración. Aprovecho para mostrar cómo lució su superficie todo el verano.



Allí expongo por un tiempo mis últimos trabajos, como la casita de pájaros que tanto me gusta...


O los arreglos de flores que de vez en cuando me gusta crear, como hoy por ejemplo, a partir de una rosa cortada por error. 


Mientras termino esta entrada, un pensamiento surge en mi mente:

¡Qué bueno sería transformar siempre los errores que tenemos a lo largo de la vida y usarlos como materia prima para crear algo bonito para disfrutar y compartir!