Hace poco renové la funda de los almohadones más chicos del sillón (futón en realidad). Anteriormente, lucían fundas hechas con repasadores que compré una vez y que me resistí a usar como tales. Pero sucedió que cuando las lavé perdieron un poco su color. Entonces, navegando por internet y buscando ideas, decidí hacer la siguiente transformación:
Elegí la arpillera porque me parece que tiene un color neutro que combina bien con los otros almohadones y además, es rústica justo como me gusta a mí.
Por supuesto que no cosí yo las fundas porque, pese a los intentos de mi abuela durante mi niñez, jamás aprendí cómo hacer funcionar una aguja e hilo... y menos una máquina de coser...
Pero conté con un par de generosas manos anónimas que gustosas pusieron sus facultades costureras a mi servicio.
La decoración fue realizada con diversos stencil, letras de goma eva a modo de sellos y pintura negra.
Un hermoso cambio con el que estoy muy conforme. Con poco gasto, renové una parte de mi living.
Con esta entrada me sumo al finde frugal que organiza Marce en su blog Colorín Colorado y de esta manera, me sumo también a esta corriente de inspiración que nos invade cada semana!!!
