Hoy escribo estos versos de la escritora suarense Luisa Braganza. Los siento muy míos porque están plenos de significado y me identifico con cada palabra. Pienso que la poesía es así, le pertenece a aquel que la deja entrar en su alma...
Luisa fue una gran escritora suarense, que fundó la Bibliotequita Infantil de la cual fui una de sus primeras socias. Yo era una niña ávida por leer y así, leí quien sabe cuántos cuentos e historias, que ya he olvidado, pero que nutrieron mi infancia y echaron raíces para forjar alguna parte de mí, de la que soy ahora.
ENCARGANDO UN CUADRO
Buenas tardes, Señor, quiero ya un cuadro.
Perdone este atropello hacia su arte.
Pero... acepte pintar lo que le pido.
Trace una línea recta, el horizonte;
que se vean las sierras allá a lo lejos
y aquí cerca que pase un arroyito
con recodos y álamos y sauces;
una vieja tranquera, alambrados,
un rancho con un tanque y un molino;
el nido de un hornero, un palenque,
un poco de aridez con pajas bravas
y dejo a su criterio los yuyitos.
Si es usted buen pintor, olerá a lluvia,
el cielo se verá sobre los charcos
y a lo lejos se oirán unos mujidos;
los teros gritarán, escandalosos
presintiendo a la intrusa que se acerca
y después... el silencio, que es mi vicio.
Lo quiero muy real para perderme
dentro de él cada vez que necesite
recuperar la paz y el equilibrio,
así conservo mi alma de llanura,
de llanura pampeana, en la que vivo.
Ya no vivo en la llanura, he cambiado mi paisaje. Sin embargo, allí tengo una parte del corazón y estas imágenes, así como muchas otras las tengo grabadas dentro de mí con muchísimo cariño...