domingo, 21 de agosto de 2016

TESOROS MARINOS

Imposible no tentarme por juntar de la blanca arena dominicana cuanto caracolito y demás resto de ser vivo marino llamara mi atención. Y cabe destacar que no eran pocos los que me llamaban la atención porque son muy diferentes de los que se encuentran por estas playas. Así, con la vista pegada al suelo durante las caminatas, encontré fragmentos de coral, de caracoles de formas raras, esqueleto de la hoja de algún alga, lapas, dólares de mar (no pude traer ninguno porque se rompían) y hasta un erizo de mar.



Más allá del interés biológico que me producen, decorativamente hablando me encantan para lucir en frascos, u otros recipientes transparentes como una copa. Y por qué no en un bowl enlozado viejito y cachado.





Destaco que el cuadrito lo hice hace ya varios años con un caracol comprado, pero lo incluí en la foto para completar la ambientación.




Acá desde arriba, se ven las diferentes formas que tan bien combinan entre sí.



¡¡Éste es el erizo de mar!!





En definitiva, un puñado de tesoros marinos maravillosos para tener presente el recuerdo de tan lindo viaje.

¡FELIZ SEMANA!

miércoles, 10 de agosto de 2016

EN BÚSQUEDA DEL VERANO

A veces pasa que después de algo malo viene algo muy bueno, como en este caso. Con marido ya sano, pudimos partir a las tan ansiadas vacaciones. 



Y así nos fuimos a buscar el verano, el perdido sol y el ausente calor...



Cambiamos un mar por otro, pero siempre el mismo océano...



¿El destino? República Dominicana, empezando por Punta Cana y luego, una maravillosa travesía por todo el país.



Un desenchufe necesario y total para recargar las pilas, y volver renovados.


Una experiencia por demás positiva que no quiero dejar de compartir acá, en éste que es mi espacio.

Salimos a buscar el verano y no sólo lo encontramos, sino que encontramos mucho más, vivencias, aprendizajes, experiencias, paisajes que se quedan grabados en la retina y que las fotos no logran captar... y todo aquello que hace que después de un viaje uno no sea la misma persona que cuando se fue porque viajar siempre transforma.

domingo, 3 de julio de 2016

VIVE, RÍE, AMA

La vida siempre sorprende, estoy convencida de eso. Sorprende para bien y de vez en cuando, para no tan bien. 
Todo este cuatrimestre me dediqué a estudiarla pudiendo retomar la licenciatura en Biología que quedó truncada hace algunos años. Todavía me falta mucho, pero sigo en carrera y el esfuerzo de viajar y vivir en dos ciudades está dando sus frutos. Cuanto más estudio, más me asombro y más tomo consciencia de que la vida es imposible, por eso es tan maravillosa y preciada. 


Desde mediados de Junio me sumergí en la vorágine de dar exámenes, pero eso no fue todo y de repente, me encontré transitando por guardias, consultorios, laboratorios y clínicas para tratar de determinar qué tenía mi marido, que por las noches volaba de fiebre.


Me asusté, estudié, me preocupé, rendí exámenes, los abrobé y me seguí preocupando. Mi vida pasó a depender del hígado de mi marido y de los valores de los sucesivos hepatogramas, que empeoraban en lugar de mejorar. Todo sin causa, sin razón aparente entre todas las investigadas. Mientras tanto, defensas muy bajas, una bacteria en la garganta y ahí estamos... Ayer, siempre sin razón esos mismos valores empezaron a mejorar de nuevo dando señales de que el hígado se restablece de ese algo que lo afectó. Así de simple y así de complejo. La vida, más allá de todo, es un gran misterio.


Por eso, tanta ausencia bloguera. Mi vida, quedó dividida en tres ciudades diferentes: en una quedó mi casa, abandonada desde mediados de Junio porque no pudimos volver. En la segunda, en la que estudio están los médicos y las clínicas, de los que por ahora preferimos no alejarnos. Y en la tercera, la ciudad en la que nací, están mis padres a quienes quisiera tener más cerca. Aunque aquí tengo el apoyo de la familia de mi marido.


En medio de todo esto y como para despejar mi cabeza, me compré algunos materiales (porque todos mis elementos de pintar quedaron en mi casa) y me puse a pintar este cuadrito que es para regalar a una señora que nos prestó ayuda. Elegí la frase especialmente porque me parece un bello mensaje: para mí misma mientras pintaba y para regalar a alguien. 




Para ambientar las imágenes utilicé estos tesoros de mi hermano. Un viejo telégrafo y una cámara de fotos antigua. Las fotos... no las saqué con esa cámara aunque así parezca!! La escasa luz de los días siempre nublados y una cámara vieja no me ayudan. Pero bueno, es lo que hay y no quería dejar pasar la oportunidad de volver al blog, compartir mi trabajo y de pasada, hacer un poco de catarsis.




Todo va mejorando de a poco y, para ser sincera, nunca tuve tantas ganas de recuperar la normalidad de la aburrida pero tan querida rutina cotidiana. Seguramente, esto va a pasar pronto y luego de un tiempo nos reiremos recordando todo nada más que como un conjunto de anécdotas de esas que se cosechan viviendo la vida.


domingo, 5 de junio de 2016

PARA GUARDAR LANAS...

El enésimo fin de semana feo, nublado, frío y lluvioso me sirvió para concluir un trabajo de hace mucho tiempo. No voy a decir cuánto estuvo esperando este cajoncito porque es una vergüenza, pero por fin llegó su momento de brillar.



El color es casi el de siempre...



Dos rayas de un lado y un stencil del otro. También un pedazo de servilleta que ya usé para otro trabajo (un cuadro que hice el año pasado). 



Del otro lado, algo parecido también (lástima que ya se me acabó esa hermosa servilleta).



Las agujas de tejer son "de utilería". Las compré hace unos ya siete u ocho años, tejí una bufanda (que no es la de la foto) y un poncho. Luego... nunca más las usé. Definitivamente, las agujas en cualquiera de sus formas no son lo mío.
Y la lana que guardo en el cajoncito, las conservo de una tiempo en el que se me había dado por hacer pompones y había llenado mi casa con ellos.



Un trabajo muy sencillo para comenzar la semana.

sábado, 28 de mayo de 2016

CAJÓN TIPOGRÁFICO RESTAURADO

Una cosa es segura: este cajón tipográfico que me regalaron el año pasado me hizo transpirar. Lo recibí así:



La madera de atrás (que todavía sospecho que no es madera sino un cartón muy duro) estaba fuertemente clavada con numerosos y chiquititos clavos que no pude sacar por nada del mundo. Lograrlo hubiera significado sacar pedazos y a su vez estropear la madera de los compartimentos.




Desistí entonces de sacarle ese fondo. Lo miré, lo volví a mirar, le saqué fotos. Todo eso después de haberlo tenido guardado durante meses.


Y decidí comenzar pintando con cetol color nogal (¿cómo se llama genéricamente el cetol, para no tener que decir cetol?). Esto realzó la madera ya que no era mi intención pintarla de ningún color sino mantenerla porque me gustaba así.


Después me dediqué a pintar los "cuadraditos" uno por uno. Tooooooda una odisea que me llevó más o menos dos meses porque trabajaba un ratito y terminaba abandonando con el cuello contracturado. 



Decidí pintar algunos color nogal, otros con acrílico blanco antiguo (el blanco puro me parecía demasiado chocante para combinar con la madera) y al resto, les pegué papel... ¡¡¡¡Otra odisea!!!!

Pasemos, sin anestesia, al resultado final (del proceso de medir, recortar y pegar papelitos les debo las fotos, eso sí lo hice todo en una tarde y mi cuello aún no vuelve a ser el mismo).




En esta etapa sí me detengo y saco fotos hasta de cabeza... Es mucho más divertido que medir con exactitud para que cada papel quepa justo dentro del apretado compartimento. 




Pero valió la pena ese esfuerzo para poder disfrutar de cómo quedó. Sin tanta minuciosidad, no hubiera sido posible.



Los tonos de papel que elegí son rojo, turquesa (mi sabida adoración) y natural. Todos comparten el hecho de tener algún tipo de escritura y hay alguno que es totalmente diferente a propósito para cortar lo monótono.




En esta oportunidad, lo decoré con cosas del mar que me ha traído mi hermano de viajes y otras que junté por estas costas. No quise poner más para no sobrecargarlo. Pienso que la gracia está más en lo vacío que en lo lleno. 




También me lo imagino con otras pequeñas colecciones de objetos, cosa que como siempre, depende de los gustos de cada uno.



Con mucho apuro, llego a anotarme para participar después de un montonazo de tiempo del finde frugal de Marcela. La frugalidad de hoy es económica pero no de transpiración. En el cajón y su restauración no gasté un solo peso, aunque no haber podido sacar la madera de fondo me llevó a un increíble gasto energético, del cual, por supuesto, no me arrepiento en absoluto. 

¡FELIZ FIN DE SEMANA!