miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡FELIZ PRIMAVERA!


Con mucha alegría recibo la estación más linda y para eso elijo la foto de la flor pequeñita y sutil de una maleza, un yuyo del jardín. Una flor que pasa casi desapercibida y para descubrir su belleza es necesario prestar mucha atención. 

domingo, 21 de agosto de 2016

TESOROS MARINOS

Imposible no tentarme por juntar de la blanca arena dominicana cuanto caracolito y demás resto de ser vivo marino llamara mi atención. Y cabe destacar que no eran pocos los que me llamaban la atención porque son muy diferentes de los que se encuentran por estas playas. Así, con la vista pegada al suelo durante las caminatas, encontré fragmentos de coral, de caracoles de formas raras, esqueleto de la hoja de algún alga, lapas, dólares de mar (no pude traer ninguno porque se rompían) y hasta un erizo de mar.



Más allá del interés biológico que me producen, decorativamente hablando me encantan para lucir en frascos, u otros recipientes transparentes como una copa. Y por qué no en un bowl enlozado viejito y cachado.





Destaco que el cuadrito lo hice hace ya varios años con un caracol comprado, pero lo incluí en la foto para completar la ambientación.




Acá desde arriba, se ven las diferentes formas que tan bien combinan entre sí.



¡¡Éste es el erizo de mar!!





En definitiva, un puñado de tesoros marinos maravillosos para tener presente el recuerdo de tan lindo viaje.

¡FELIZ SEMANA!

miércoles, 10 de agosto de 2016

EN BÚSQUEDA DEL VERANO

A veces pasa que después de algo malo viene algo muy bueno, como en este caso. Con marido ya sano, pudimos partir a las tan ansiadas vacaciones. 



Y así nos fuimos a buscar el verano, el perdido sol y el ausente calor...



Cambiamos un mar por otro, pero siempre el mismo océano...



¿El destino? República Dominicana, empezando por Punta Cana y luego, una maravillosa travesía por todo el país.



Un desenchufe necesario y total para recargar las pilas, y volver renovados.


Una experiencia por demás positiva que no quiero dejar de compartir acá, en éste que es mi espacio.

Salimos a buscar el verano y no sólo lo encontramos, sino que encontramos mucho más, vivencias, aprendizajes, experiencias, paisajes que se quedan grabados en la retina y que las fotos no logran captar... y todo aquello que hace que después de un viaje uno no sea la misma persona que cuando se fue porque viajar siempre transforma.

domingo, 3 de julio de 2016

VIVE, RÍE, AMA

La vida siempre sorprende, estoy convencida de eso. Sorprende para bien y de vez en cuando, para no tan bien. 
Todo este cuatrimestre me dediqué a estudiarla pudiendo retomar la licenciatura en Biología que quedó truncada hace algunos años. Todavía me falta mucho, pero sigo en carrera y el esfuerzo de viajar y vivir en dos ciudades está dando sus frutos. Cuanto más estudio, más me asombro y más tomo consciencia de que la vida es imposible, por eso es tan maravillosa y preciada. 


Desde mediados de Junio me sumergí en la vorágine de dar exámenes, pero eso no fue todo y de repente, me encontré transitando por guardias, consultorios, laboratorios y clínicas para tratar de determinar qué tenía mi marido, que por las noches volaba de fiebre.


Me asusté, estudié, me preocupé, rendí exámenes, los abrobé y me seguí preocupando. Mi vida pasó a depender del hígado de mi marido y de los valores de los sucesivos hepatogramas, que empeoraban en lugar de mejorar. Todo sin causa, sin razón aparente entre todas las investigadas. Mientras tanto, defensas muy bajas, una bacteria en la garganta y ahí estamos... Ayer, siempre sin razón esos mismos valores empezaron a mejorar de nuevo dando señales de que el hígado se restablece de ese algo que lo afectó. Así de simple y así de complejo. La vida, más allá de todo, es un gran misterio.


Por eso, tanta ausencia bloguera. Mi vida, quedó dividida en tres ciudades diferentes: en una quedó mi casa, abandonada desde mediados de Junio porque no pudimos volver. En la segunda, en la que estudio están los médicos y las clínicas, de los que por ahora preferimos no alejarnos. Y en la tercera, la ciudad en la que nací, están mis padres a quienes quisiera tener más cerca. Aunque aquí tengo el apoyo de la familia de mi marido.


En medio de todo esto y como para despejar mi cabeza, me compré algunos materiales (porque todos mis elementos de pintar quedaron en mi casa) y me puse a pintar este cuadrito que es para regalar a una señora que nos prestó ayuda. Elegí la frase especialmente porque me parece un bello mensaje: para mí misma mientras pintaba y para regalar a alguien. 




Para ambientar las imágenes utilicé estos tesoros de mi hermano. Un viejo telégrafo y una cámara de fotos antigua. Las fotos... no las saqué con esa cámara aunque así parezca!! La escasa luz de los días siempre nublados y una cámara vieja no me ayudan. Pero bueno, es lo que hay y no quería dejar pasar la oportunidad de volver al blog, compartir mi trabajo y de pasada, hacer un poco de catarsis.




Todo va mejorando de a poco y, para ser sincera, nunca tuve tantas ganas de recuperar la normalidad de la aburrida pero tan querida rutina cotidiana. Seguramente, esto va a pasar pronto y luego de un tiempo nos reiremos recordando todo nada más que como un conjunto de anécdotas de esas que se cosechan viviendo la vida.


domingo, 5 de junio de 2016

PARA GUARDAR LANAS...

El enésimo fin de semana feo, nublado, frío y lluvioso me sirvió para concluir un trabajo de hace mucho tiempo. No voy a decir cuánto estuvo esperando este cajoncito porque es una vergüenza, pero por fin llegó su momento de brillar.



El color es casi el de siempre...



Dos rayas de un lado y un stencil del otro. También un pedazo de servilleta que ya usé para otro trabajo (un cuadro que hice el año pasado). 



Del otro lado, algo parecido también (lástima que ya se me acabó esa hermosa servilleta).



Las agujas de tejer son "de utilería". Las compré hace unos ya siete u ocho años, tejí una bufanda (que no es la de la foto) y un poncho. Luego... nunca más las usé. Definitivamente, las agujas en cualquiera de sus formas no son lo mío.
Y la lana que guardo en el cajoncito, las conservo de una tiempo en el que se me había dado por hacer pompones y había llenado mi casa con ellos.



Un trabajo muy sencillo para comenzar la semana.