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martes, 27 de marzo de 2018

REPISA RECICLADA

La repisa que quiero mostrar hoy, me acompaña desde hace unos cuantos años porque la encontré en mi casa anterior y, desde el comienzo de mi blog, me sirvió como "escenario" para muchas fotos.  


En la foto de arriba se la ve casi en estado original, es decir, pintada con esmalte sintético blanco, el cual de tan viejo ya no era tan blanco que digamos. Nunca había reciclado la fiel repisa que cargó hasta con mi gordo libro de Biología de Curtis. Nada más, y en un impulso de alguna vez, lijé la parte superior hasta llegar a la madera... y ahí me quedé.



Eran tiempos en que la "chalk paint" era la... chalk qué?? y como no tenía mucha idea de lo que quería hacer con la repisa, fue quedando postergada. 
Pasados esos años de incertidumbre, de repente me imaginé como quería que fuese. Con removedor, saqué la pintura de los laterales externos, lijé y llegué a la madera un poco rayada (bastante en realidad) pero linda. Con lija también "maté" el brillo en el interior y los estantes.





Usé una pintura a la tiza color gris, aprovechando que ahora sí ya es una pintura que se puede conseguir en el hemisferio en el que vivo, y la pinté tal como la veía en mi imaginación y como se ve en la foto.





Por último, le pasé cera natural en pasta y sí... el cambio es muy notable. De pasada la alivié un poco de sus cargas y eso hace que también se vea mucho más linda.



Chau esmalte sintético amarillento, hola color gris renovado.





Chau madera opaca, hola brillo suave y delicado que da la cera.



Puedo decir sin dudas que es una repisa nueva.  

martes, 20 de marzo de 2018

CUADRITO CON HOJAS DE LIMONERO

Convengamos que si no me hice tiempo durante el verano para andar por aquí, menos me lo voy a hacer ahora que estoy a punto de comenzar el último año (con suerte y viento a favor) de cursar materias en la facultad. Digamos que sólo me quedan cuatro y... la tesis... ¡Casi nada! ¡Jeje!

Pero... en fin... quiero compartir un cuadrito de unos 20 x 20 cm que renové cuando ya me cansé de verlo de la misma manera. Revolví todo mi archivo fotográfico y no pude encontrar una foto de cómo era antes de la renovación. Y no es muy divertido describir que tenía un fondo de un papel tipo carta manuscrita y una silueta de madera color tierra sombra tostada con la palabra LOVE... No importa... De tonos marrones, pasó a azul y sólo mantuve el color del marco en blanco.




En mi casa anterior, había un lindo limonero que, cuando lo encontré, estaba semiahogado por otros árboles y por eso crecía torcido buscando la luz. Además, y posiblemente por la misma razón, no tenía demasiadas hojas y no daba frutos. Me ocupé de él y... ¡oh, sorpresa! unos meses después me regaló limones en cantidad.



Como parte de su ciclo natural, iba renovando sus hojas y, en un momento, noté que a las que quedaban en el suelo, semienterradas, les pasaba que se convertían en esqueletos. Seguramente hay técnicas para lograrlo de manera artificial, las cuales desconozco. Yo junté aquellas en las que naturalmente se degradaron las partes blandas quedando el "sistema vascular" de la hoja, es decir, las nervaduras, que como tienen paredes celulares secundarias engrosadas, son más difíciles de degradar. 



Prensé las hojas un tiempo en un cuaderno y las usé para mi cuadro. Me pareció una buena idea para recordar el generoso limonero que, si bien siguió creciendo torcido, nunca más dejó de dar limones.



Aclaro, porque no lo puedo evitar, aunque no creo que a nadie le importe demasiado, que el nombre científico (que escribí con un marcador de tinta blanca) no está escrito correctamente. El limonero común y corriente es, en realidad, un híbrido, esto es, el resultado de la combinación entre otras especies y no una especie en sí. Por lo tanto, el nombre, en lugar de ser Citrus limon es Citrus xlimon, con la x indicando que se trata de un híbrido. ¿Por qué no lo escribí bien? Porque me di cuenta después. Cada vez que lo veo, me choca un poco, así que en cualquier momento incorporo la x, aunque no sé si hay espacio suficiente entre las dos palabras. 


Más allá de ese peculiar detalle, me encanta cómo quedó mi cuadrito. ¡Ah! Casi me olvido... Un par de manos de barniz acrílico sirven para proteger la obra y, además, me sirvieron para pegar las hojas al fondo. Yo elegí semibrillante porque me gusta cómo queda. 

¡HASTA LA PRÓXIMA!

domingo, 12 de noviembre de 2017

UN MUEBLE CON HISTORIA

El post de hoy no es sólo sobre un mueble vajillero antiguo reciclado porque viene con anécdota incluida, lo que hace que no sea un mueble común y corriente. 


Perteneció a la casa de mi abuela paterna, en el campo, adonde iba con mi familia los veranos de mi infancia. Durante ese tiempo era muy diferente, pintado de marrón oscuro y con vidrios trabajados en las puertitas, uno de lo cuales perdió en un incidente que quedó para el recuerdo familiar.


Yo era muy chiquita, así que me acuerdo de esta historia por la cantidad de veces que me la han contado, pero mi propio recuerdo es muy poco...


Estábamos en la casa del campo por almorzar y mi mamá me mandó desde la cocina a buscar algo en este vajillero, que estaba en el comedor. Allí se guardaban, como ahora, platos, vasos, utensilios, frascos o latas con arroz, fideos, azúcar... Todo bastante rompible.


Cabe destacar que la parte superior del mueble, antes como ahora, está apoyada sobre la parte inferior, de modo que son dos partes independientes. 


Lo que mi mamá me mandó a buscar, estaba en la parte superior. Y yo, en lugar de ir a buscar una silla para subirme porque como era chiquita no llegaba, y porque tenía la costumbre de trepar a todos lados, intenté "escalar" el mueble, supongo que apoyando una rodilla en el medio y agarrándome de arriba. 


Desde la cocina, se sintió el tremendo estruendo porque en esta operación la parte superior del mueble se vino al suelo conmigo. Literalmente, me lo tiré encima.


Imagino que el susto de mis padres habrá sido tremendo. Levantaron el mueble y me sacaron de abajo, entre vidrios, loza rota, arroz, fideos, azúcar y demás cosas que estaban guardadas allí. 


Por supuesto que salí asustadísima y llorando, pero sin el más mínimo rasguño. Bien se dice que los niños tienen su propio Ángel de la Guarda. 


Mi abuela le regaló el mueble a mí mamá, y como recuerdo de esa vez, tuvo mucho tiempo, uno de los vidrios de las puertas roto, el otro se salvó.
Finalmente, mi mamá lo recicló y actualmente, se luce en este ambiente.


Está en un lugar que visito seguido, y por supuesto que cada vez que voy a buscar un plato, un vaso o una taza... recuerdo ese día en que tuve la loca idea de treparlo y se me dibuja una sonrisa.  

miércoles, 4 de octubre de 2017

UN SIMPLE BALDE

Éste es un simple balde de plástico, para nada especial, cuyo contenido se acabó y, aparentemente, dejó de servir.


Éste es un simple balde con una mano de chalk paint color turquesa (ese color que sigue siendo mi debilidad a pesar del paso de los años).


Éste es un simple balde con varias manos de chalk paint color turquesa, una mano de barniz y un vinilo que me encantó pegado a modo de decoración (y para cortar tanto turquesa).



Éste es un simple balde de plástico pintado y decorado, conteniendo un helecho.





Y además de pintado, decorado y convertido en el hogar de una plantita, se luce en un ambiente de mi casa.


Mmmm... Definitivamente, éste no un simple balde de plástico cuyo contenido se acabó y que dejó de ser útil. 

Ahora es especial.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

PALLET RECICLADO

En mi lista mental de cosas que me gustarían tener, tenía anotado un pallet. Sisi, nada más y nada menos, porque en el mundo del reciclaje... ¿quién no deseó alguna vez tener un bello pallet y transformarlo en una estupenda mesa ratona para el living o un sillón para la galería? (creo que el navegar tan seguido por Pinterest me está afectando).

En fin... mi hermano cumplió mi sueño regalándome uno hace unos meses. Obviamente que no daba para hacer un mueble, pero sí para usarlo como soporte para macetas (una vez más yo con temas jardineros) colgado en la pared.




La primera medida fue lijarlo para suavizarlo un poco ya que la madera es muuuy rústica.


Luego, simplemente lo pinté con protector para madera color nogal, porque me parece que el color oscuro va mejor en la intemperie y además combina con un banco de madera que tengo en ese color (en el que está apoyado el pallet).



Una vez listo, marido colaboró colgándolo en la pared y yo ubique las macetas. Primero probé unas que son muy lindas pero en realidad están en otro lado donde me gustan más.





Y luego puse las que pensé para ese espacio. Debo decir que cuando quise comprar los aros que vienen especialmente para colgar macetas casi me caigo de espalda así que la opción fue fabricarlos con alambre (los dos que se ven en las fotos anteriores los compré anteriormente en otra ciudad).








¡Listo! El sueño del pallet hecho realidad, jeje! Ahora cuando abro la puerta que va hacia el patio, ya no veo tanto la pared medio descascarada, sino una especie de cuadro formado por la combinación de la madera, las plantas y los objetos decorativos que coloqué. 

Así comienzo a cambiar mi paisaje.