Antes que nada, conozco una persona que va a odiar el tema que elegí para esta publicación. Entonces, desde el principio, le pido disculpas porque es mi seguidora número uno y no puedo defraudarla de semejante manera...
Mi mamá detesta el violeta, pero lo odia con ganas y de verdad. Desde que tengo uso de razón la escucho decir que no puede ver ese color y, desde chicos, mi hermano y yo bromeamos con esa fobia haciéndole notar cuanta cosa violeta se nos cruza por la vida. Los dos hace rato que dejamos la niñez y sin embargo, seguimos haciendo lo mismo.
En mi jardín florecieron hace unos días estos lirios preciosos y ellos son la razón que me motivó a crear un mini escenario y tomar las fotos que vienen después.
Son tan lindos que creo que hasta mi mamá los podría tolerar... Como no son demasiados, corté un solo pedazo de vara con una única flor y la coloqué en un pequeño frasco a modo de florero.
El cuadro que está detrás es una acuarela que pintó mi mamá. Es una versión propia de una obra de Prilidiano Pueyrredón. Para pintarla tuvo que establecer un acuerdo con los lilas, aunque ella siempre afirma que su mayor problema pasa por no soportar los violetas "muy violetas"... como el del lirio.
Además, agregué otros lindos detalles para crear el conjunto. Un papel, figuritas, cintas washi y mis infaltables cajas de polvo antiguas. Me sorprendí al ver la cantidad de cosas violetas que encontré por mi casa. Si bien, es un color que me gusta, le tengo cierto respeto heredado de mi madre y no lo uso demasiado.
En estas fotos se ve el cuadro en su totalidad y me encanta. Lo tengo ubicado en el living de mi casa sobre un mueble tipo repisa (de vez en cuando lo cambio de lugar) y desde allí, me transmite calma a través de los suaves tonos del cielo y el agua.
Pienso que no viene para nada mal un poco de inspiración a mitad de semana. Sin ningún objetivo más que por un ratito, dejarme llevar y solamente jugar a combinar colores. Así de poco y así de mucho...