jueves, 28 de febrero de 2013

HALLAZGO

Hace unos días, caminando por las calles de Mar del Plata, mientras hacíamos mandados, vi una caja un poco desarmada en la vereda. De ella asomaban vidrios rotos, láminas viejas y marcos... restos de lo que en un momento fueron cuadros.


Por supuesto que no dudé en detenerme a revisar la caja, dejando a mi marido a cierta distancia repitiendo: "no te conozco, no te conozco...". Me quedé con estos tres marcos.


Ya los limpié bien y les saqué los clavitos oxidados, así que están listos para ser reciclados próximamente.


Todavía no sé qué haré con ellos, si los pintaré o los dejaré así, o qué cosas enmarcarán.





Lo que sí sé es que seguramente voy a disfrutar mucho dándoles nueva vida y un espacio en mi hogar.



lunes, 25 de febrero de 2013

ALMOHADONES

Hechos de tela especialmente elegida.


Hechos a mano...


con mucho esmero y dedicación.


Hechos con cariño...


por manos queridas...


que saben lo que me gusta.


¡Estoy muy feliz con mis nuevos almohadones, que ya embellecen mi hogar desde su lugar! Y son tan lindos que creo que vale la pena mostrarlos.

¡GRACIAS MA!

lunes, 4 de febrero de 2013

SIN QUE ME DIERA CUENTA

Sin que me diera cuenta se acabó Enero... se escabulló de mi tiempo y aquí me quedé yo, pensando que necesitaría uno o dos Eneros más porque pasó demasiado rápido.

Sin que me diera cuenta se terminaron mis vacaciones y mañana comenzaré mi nuevo año laboral. 

Para reunir la energía necesaria en este comienzo, voy a recortar diferentes pedacitos de Enero y tenerlos a mano, para cualquier momento...




Un poco de mar, de su espuma, sus sonidos y algunas huellas en la arena húmeda...



Algunas flores coloridas, de ésas que hacen que el verano sea verano...



Un toque sencillo, pero especial...


Y por último, un rato de tiempo libre: para descansar, para disfrutar, para hacer algo que me guste.

Ahora sí, ya estoy lista para volver a empezar!!!

viernes, 25 de enero de 2013

PARA GUARDAR RECUERDOS

Para guardar recuerdos, pinté esta cajita que es una versión miniatura de aquellas grandes en que viene (o venía, no sé) el dulce de leche.


Los objetos que nos rodean cuentan historias y guardan recuerdos ya sea porque pertenecieron a algún ser querido o por algún significado que tuvieron en nuestra propia vida. 


Teniendo esto en mente, decoré la tapa con un pedacito de hoja del diccionario de mi abuela, del que usaba cuando iba a la escuela y que encontramos un tanto desarmado y sin que pudiera seguir cumpliendo con la función que una vez tuvo.


Acompañan la escena que improvisé para la foto, una talquera antigua, también de mi abuela y parte de la colección de muestras de tejido al crochet de la tía Luisa, que decidí guardar dentro de la caja... Cosas que, para mí que soy un poco (bastante) nostálgica, vale la pena atesorar.


Pienso que es una manera de tener presentes a las personas que ya no están y de rendirles homenaje, sabiendo que más allá de los objetos, están en el corazón. 

miércoles, 16 de enero de 2013

DE VISITA EN UN JARDÍN

Terminaron mis vacaciones y estoy de vuelta junto al mar (al revés que todo el mundo). 
En realidad... sigo de vacaciones un tiempo más y la verdad, espero que los días transcurran muuuuy despacito y poder aprovechar la playa.

No me fui a ningún lugar lejano ni turístico, sino simplemente a la ciudad donde crecí. Allí disfruté de la intensa calma del verano, llena de silencio y también del afecto de personas que aprecio mucho.

Una de estas personas, es Zulma, una amiga de mi mamá. Zulma es jardinera y artista plástica y cada vez que voy por aquella ciudad me encanta visitarla, ver sus últimos cuadros y su jardín.

  
En esta oportunidad, no me conformé sólo con ver el hermoso jardín sino que también quise compartirlo. Por eso, le dedico esta entrada.


Vale la pena contar que es un jardín premiado, ya que en el año 2010 recibió Mención Especial en la categoría amateur del VI Gran Concurso de Jardines, organizado por la revista JARDÍN.


Abunda el verde en su infinidad de tonalidades, las flores y diversas piezas de hierro oxidado a modo de esculturas que enriquecen el paisaje...


Está lleno de rincones especiales que invitan dejarse llevar y a descubrir...


A cada paso, se siente el cariño y la dedicación de quienes lo cuidan...


Y refleja el espíritu sensible de su dueña...


La tardecita tranquila, con el sol próximo a desplomarse en el horizonte, el aire veraniego y la charla amena hicieron de ésta una visita que disfruté muchísimo.
Finalmente... aquí están Zulma (a la derecha) y mi mamá (a la izquierda).