domingo, 5 de junio de 2016

PARA GUARDAR LANAS...

El enésimo fin de semana feo, nublado, frío y lluvioso me sirvió para concluir un trabajo de hace mucho tiempo. No voy a decir cuánto estuvo esperando este cajoncito porque es una vergüenza, pero por fin llegó su momento de brillar.



El color es casi el de siempre...



Dos rayas de un lado y un stencil del otro. También un pedazo de servilleta que ya usé para otro trabajo (un cuadro que hice el año pasado). 



Del otro lado, algo parecido también (lástima que ya se me acabó esa hermosa servilleta).



Las agujas de tejer son "de utilería". Las compré hace unos ya siete u ocho años, tejí una bufanda (que no es la de la foto) y un poncho. Luego... nunca más las usé. Definitivamente, las agujas en cualquiera de sus formas no son lo mío.
Y la lana que guardo en el cajoncito, las conservo de una tiempo en el que se me había dado por hacer pompones y había llenado mi casa con ellos.



Un trabajo muy sencillo para comenzar la semana.

sábado, 28 de mayo de 2016

CAJÓN TIPOGRÁFICO RESTAURADO

Una cosa es segura: este cajón tipográfico que me regalaron el año pasado me hizo transpirar. Lo recibí así:



La madera de atrás (que todavía sospecho que no es madera sino un cartón muy duro) estaba fuertemente clavada con numerosos y chiquititos clavos que no pude sacar por nada del mundo. Lograrlo hubiera significado sacar pedazos y a su vez estropear la madera de los compartimentos.




Desistí entonces de sacarle ese fondo. Lo miré, lo volví a mirar, le saqué fotos. Todo eso después de haberlo tenido guardado durante meses.


Y decidí comenzar pintando con cetol color nogal (¿cómo se llama genéricamente el cetol, para no tener que decir cetol?). Esto realzó la madera ya que no era mi intención pintarla de ningún color sino mantenerla porque me gustaba así.


Después me dediqué a pintar los "cuadraditos" uno por uno. Tooooooda una odisea que me llevó más o menos dos meses porque trabajaba un ratito y terminaba abandonando con el cuello contracturado. 



Decidí pintar algunos color nogal, otros con acrílico blanco antiguo (el blanco puro me parecía demasiado chocante para combinar con la madera) y al resto, les pegué papel... ¡¡¡¡Otra odisea!!!!

Pasemos, sin anestesia, al resultado final (del proceso de medir, recortar y pegar papelitos les debo las fotos, eso sí lo hice todo en una tarde y mi cuello aún no vuelve a ser el mismo).




En esta etapa sí me detengo y saco fotos hasta de cabeza... Es mucho más divertido que medir con exactitud para que cada papel quepa justo dentro del apretado compartimento. 




Pero valió la pena ese esfuerzo para poder disfrutar de cómo quedó. Sin tanta minuciosidad, no hubiera sido posible.



Los tonos de papel que elegí son rojo, turquesa (mi sabida adoración) y natural. Todos comparten el hecho de tener algún tipo de escritura y hay alguno que es totalmente diferente a propósito para cortar lo monótono.




En esta oportunidad, lo decoré con cosas del mar que me ha traído mi hermano de viajes y otras que junté por estas costas. No quise poner más para no sobrecargarlo. Pienso que la gracia está más en lo vacío que en lo lleno. 




También me lo imagino con otras pequeñas colecciones de objetos, cosa que como siempre, depende de los gustos de cada uno.



Con mucho apuro, llego a anotarme para participar después de un montonazo de tiempo del finde frugal de Marcela. La frugalidad de hoy es económica pero no de transpiración. En el cajón y su restauración no gasté un solo peso, aunque no haber podido sacar la madera de fondo me llevó a un increíble gasto energético, del cual, por supuesto, no me arrepiento en absoluto. 

¡FELIZ FIN DE SEMANA!

miércoles, 25 de mayo de 2016

NIDO Y FLORES DE OTOÑO

Un nido que encontré en el patio y algunos elementos vegetales me inspiraron las siguientes imágenes...

La belleza de lo simple y natural



que siempre me asombra y me conmueve...



con toda su sutileza.



Las texturas propias de ésta época...



La corteza de pino, las ramitas entrelazadas del nido...



El contraste que provoca el helecho verde tan brillante...



Las violas apenas celestes y la hortensia descolorida.


Postales otoñales que atesoro y que, desde aquí, comparto.

domingo, 15 de mayo de 2016

MACETAS DE CEMENTO

Comienzo la semana con un retorno a las artes manuales, pero un poco mentiroso porque es algo que hice en... mmmm... creo que febrero...
A pesar de eso, aprovechando el único ratito de sol después de semanas y semanas, recién ayer le di utilidad a mi creación.

Con cemento que había sobrado de un trabajo en casa y diferentes envases de helado y otros, fabriqué macetas.


Un tip que me pasó mi hermano: dejar secar dentro de una bolsa de nylon para el correcto fraguado del cemento.


Otro tip: manejar la impaciencia también ayuda al correcto fraguado del cemento. De lo contrario, desmoldar antes de tiempo, favorece la rotura de la pieza a la mitad u otras partes. Solución en este caso: pegamento potente proporcionado por marido salvador.


La grieta se ve, pero tampoco queda tan mal (en la foto elegí el mejor perfil, jeje)


Antes de que se vaya el solcito, aprovecho para llenar mis nuevas macetas transplantando algunas suculentas que lo necesitaban. A la maceta pintada me la regalaron.


De pasada, presento en sociedad a mi nuevo ayudante en las tareas del jardín.


Desde hace unos meses, él nos adoptó y ya está prácticamente instalado.


Ahora sí, ya están listas para lucirse aunque el sol se haya escondido de nuevo.


Algunas son chiquititas y deberán crecer mucho para llenar la maceta que las contiene. 


Otras lucen sus flores que, poco a poco, de la mano del otoño se van secando e igual quedan hermosas.


Y también están las que se cubren de espinas.



Y después de este rato de trabajo al aire libre, tan reconfortante, no me queda más que decir:

¡FELIZ SEMANA!